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Calefacción a 20 °C: por qué cada grado cuenta

En invierno, la calefacción es uno de los mayores consumos de energía de un centro educativo. La buena noticia es que buena parte del ahorro depende de hábitos, no de reformas.

El termostato, en su sitio

Una temperatura de unos 20 °C es suficiente para trabajar con comodidad. Cada grado de más hace subir el consumo de forma notable, así que conviene revisar el termostato y no usarlo como interruptor de «más calor rápido».

Ventilar bien, no mucho rato

Para renovar el aire basta con abrir las ventanas del todo durante unos minutos, a ser posible con la calefacción apagada. Ventanas entreabiertas toda la mañana = calor que se escapa.

Pequeños detalles que ayudan

  • No tapar los radiadores con mochilas, abrigos o muebles.
  • Cerrar puertas y persianas al acabar la jornada.
  • Avisar a conserjería si un radiador no calienta o una ventana no cierra bien.

En el juego: busca la pareja «heating with too high temperature» → «heating with the right temperature».