
Una sola papelera para todo hace que casi nada se recicle. Separar en el aula es fácil si se organiza bien desde el primer día.
Tres pasos para empezar
- Contenedores visibles y señalizados: papel, envases y resto, con carteles hechos por el propio alumnado.
- Un equipo responsable: dos alumnos por semana revisan que cada cosa esté en su sitio y vacían los contenedores.
- Menos residuos de entrada: tarteras y botellas reutilizables en lugar de envases de un solo uso.
Medir para mejorar
Durante una semana, anotad cuántas bolsas se llenan de cada tipo. Repetid la medida un mes después: ver cómo baja la bolsa de «resto» motiva mucho a la clase.
En el juego: la pareja «waste bin» → «separating waste» es perfecta para abrir el debate.